poco a poco
el agua en la fuente
se detiene
Barbarroja:
Mi fascinación por este haiku, fútil y trivial solo en apariencia, reside en su delicada capacidad para callar su verdadero sentido, que no es otro que el ensimismamiento que siente el haijin ante el incesante fluir del agua. Callar más que decir, este es el secreto que esconde esta pequeña joya. Enhorabuena, Gio.
Frutos Soriano:
¿Cámara lenta? No, simplemente el movimiento tal cual de los fenómenos naturales. Cada uno a su ritmo exacto. Es el poeta el que detiene su ir y venir, el que se para y rueda un corto zen.
amanecer -
junto al despertador
una nota
Jordi Climent:
Qué sencillez, y sin embargo, cuánto sugiere este haiku. Es un poema de múltiples interpretaciones. Suena el despertador, y al buscar a la persona amada, sólo se encuentra una nota. ¿Se habrá marchado para siempre? ¿Es una nota de despedida? ¿Una nota de buenos días? ¿Una nota arrepentida por una noche de excesos? ¿Y de quién? ¿De una mujer? ¿De un hombre? ¿De una esposa? ¿De un amante? Muchas preguntas, aunque ninguna respuesta es realmente necesaria para disfrutar de este haiku.
Frutos Soriano:
Una nota que no sabemos qué lleva escrito. La imaginación vuela. En cualquier caso, una nota significa alguien que está a nuestro lado. Y eso no es poco. Es, quizá, todo.
Luis Corrales:
Una pequeña historia en tres versos.
días de sol -
sus dientes blancos
más blancos
al caminar
el viento se arremolina
entre mis dedos
Maitia:
Un haiku al detalle, a las sensaciones, que invita a cerrar los ojos y sentir ese mismo viento.
vagón del metro -
va y viene y va de nuevo
una hormiga
José Luis Vicent:
Uno de los mejores haikus urbanos que haya leído últimamente. Ese "ir y venir" parece señalar ya un misterioso viaje hacia nosotros mismos. Profundo.
Leonardo:
Tal vez "hormiga" debería ir en plural.
Frutos Soriano:
¡Qué sola entre tanta gente (acaso)! Un ser vivo en medio de otros seres vivos (los pasajeros). Todos actores de esta película gigantesca. La hormiga hace su papel, en un escenario raro para ella. Y el poeta no se mantiene ajeno.
José María Bermejo:
Los haikus de Gio denotan una gran sensibilidad. En todos hay verdadero "sabor de haiku". El primero introduce la percepción del tiempo, en la dinámica sutil del agua que se va agotando, poco a poco. El tercero intensifica la percepción de blancura en los días soleados, y al centrarla en los "dientes blancos" -tal vez de una mujer- nos provoca el efecto de un madrigal. El cuarto -perfecto en su sencillez- entreteje el contraste de dos movimientos: el del caminar humano y el del viento que se arremolina -y aquí está el acierto- entre los dedos... El quinto es rico en sugerencias y en contrastes: lo pequeño y lo grande -la hormiga y el vagón-, la sensación de peligro y de desconcierto -la hormiga, que va y viene, inerme, sabiendo o sin saber que va a ser aplastada-, el movimiento doble -el del vagón en marcha y el de la hormiga que se mueve en ese movimiento-...