fiesta del pueblo
el abuelo en su cuarto
vuelve a toser
Maitia:
Por su forma de superponer dos imágenes contrapuestas: la fiesta de fuera y el toser de un viejo.
Barbarroja:
El haiku es testigo fiel del paso inexorable del tiempo. Y el tiempo de la vejez, de la debilidad, ha llegado. Sin concesiones. Para otros brillan las luces en la calle, suena la música en la plaza y el baile consume la noche hasta agotarla. En otro tiempo habríamos bajado a hacer fiesta, ahora solo nos queda un ataque de tos del que no podemos escapar. Me encantó la profundidad y la riqueza de matices. Enhorabuena, Camila.
Bedmar:
Haiku lleno de tristeza y preocupación ante un hecho que, pudiendo ser insignificante, se podría convertir en un adiós debido a la fragilidad de la persona mayor.
Alfonso Muñoz:
Sabi.
Viejo Libo:
Humano, cauto, sencillo.
Frutos Soriano:
Entre dos motivos bien distintos oscila este haiku: la fiesta (llena de vida) y la tos continua del abuelo (al que quizá la vida ya se le escapa) recluido en su cuarto de enfermo. Dos caras de la moneda de la vida, expresadas con conmovedora naturalidad por Camila. Esa reiteración de la tos, una y otra vez, nos preocupa, y mucho. Pero la vida sigue y la fiesta no puede parar, como tampoco se detiene la tos del abuelo, una y otra vez.
Luis Corrales:
En manos de un buen haijin, la acertada constatación de un hecho tiene suficiente fuerza como para no necesitar más de 17 sílabas.
perro dormido
su pelo se mueve
junto a la hierba
Gio:
¡Felicitaciones, haiyín! De este haiku me cautiva el viento o la brisa sugeridos; y cómo, sin mencionarlo, se percibe ese ondular de la hierba... Hay contraste entre la quietud del perro y el movimiento del elemento. Me transmite frescura.
Luis Corrales:
Haiku del detalle mínimo, de la observación prolongada. El pelo del perro que durante un instante se mueve con la hierba (o al lado de ella), y el poeta que estaba allí para contárnoslo.
hojas caídas
en lo alto quedan
varias cometas
un ciego cantor
frente a sus gafas
la gran ciudad
Fernando López Rodríguez:
Precariedad de luz en los ojos del cantor, derroche de claridad en la gran ciudad; en las manos de Camila: Iluminación.
atropellado
en medio de la calle
otros perros ladran